PREPARACIÓN A LA MAGIA

publicado a la‎(s)‎ 6 ago. 2011 9:53 por Santera Tanaïs

Antes de empezar cualquier ritual hay que tener en cuenta algunas cosas como que: a la magia utilizada de manera “terrenal” es bueno recurrir siempre dentro de unos límites, sin excedernos, y cuando realmente no vemos otra salida posible, sin olvidar al hacerla lo que podemos provocar, y que estamos involucrados hasta el final, que vamos a formar parte de ese acto, porque la magia, aunque en la mayoría de los casos la considero efectiva, no siempre da los resultados deseados, ya que tenemos que tener en cuenta que al hacer magia, estamos manipulando energía, interviniendo a nivel divino, invocando a fuerzas superiores, es decir, interfiriendo en el plano astral, manipulando personas, acontecimientos y a nosotros mismos, por eso es tan importante el fin para la que lo utilicemos.

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Cuestión distinta es la Alta Magia, de la que hablaré más adelante, y que no sólo puede ser beneficiosa para nuestras vidas, sino que creo que es absolutamente necesaria apara que se produzca un cambio interior que nos lleve a conseguir la verdadera felicidad, el verdadero estado de paz y armonía.

No olvidemos que cuando practicamos magia en muchas ocasiones la llevamos a cabo a través de deidades o fuerzas, a las que tendremos que honrar, respetar y servir, también a través de nuestra propia energía a la que tenemos que honrar, y no hay mejor manera de hacerlo que con un fin altruista o como mínimo un fin que nos aporte beneficios a nivel espiritual y no sólo material. De hecho, un ritual consiste en provocar un acto mágico que nos ayudará a cambiar ciertas circunstancias, pero conociendo bien lo que queremos provocar y el fin al que queremos llegar, mimetizar la situación a resolver y dedicar ciertos elementos a la deidad o fuerza que nos va a ayudar, estar en meditación durante todo el proceso, visualizar bien lo que podemos provocar, para todo ello utilizamos deidades, espíritus de otro plano, fuerzas de la naturaleza y a nosotros mismos que estamos dentro de la energía universal, tendremos que conectar con la energía y el alma de esta entidad, fuerza o espíritu, orándola o invocándola para que venga en nuestra ayuda y forme parte de nosotros; pero lo más importante es que nosotros estemos bien conectados con nuestro propio ser, no olvidando que nosotros somos también energía y estamos conectados con las demás energías, formando una universal. El ritual es el medio para esa conexión, si no lo realizamos con devoción difícilmente la conseguiremos.

Probablemente la palabra deidad suene demasiado fuerte, pero quiero recordar y resaltar que las nombramos desde nuestra niñez, que lo son los santos, o nuestro Ángel de la guarda, o un ser querido que haya muerto y en nuestra mente le pedimos que nos ayude. La misma naturaleza lo es, de hecho, constantemente estamos intentando conectar con ella. A través de aquí tendréis el método para poder hacerlo, ése es mi primer fin, que consigamos conectar con nosotros mismos y con la energía universal.

Recordemos cómo civilizaciones muy importantes reconocían en la naturaleza sus dioses, sirvan como ejemplo los incas, para quienes lo sobrenatural siempre permanecía ligado a la vida cotidiana. Evocaban a Inti (El Sol) o a Quilla (La Luna). Del mismo modo los egipcios, que se adelantaron a muchas cosas que conocemos hoy en día en el arte, la agricultura, creencias astronómicas, etc, tenían infinidad de dioses, de hecho tantos que es muy complicado poder ordenar sus divinidades en categorías precisas. Dioses que estaban siempre presentes como la diosa Hathor, diosa de la alegría, las fiestas, la danza y el amor, o el Dios Osiris, dios muriente de la vegetación que, para ellos, dirigía y guiaba el mundo de los muertos y te podía otorgar la vida eterna a su lado. Los faraones fueron estimados como seres casi divinos durante las primeras dinastías, y eran equiparados con el Dios Horus; era a su muerte cuando el faraón se fundía con la deidad Osiris y adquiría la inmortalidad y un estrato divino. A sus dioses los trataban con respeto, haciéndoles constantes ofrendas, en templos dedicados a ellos, y sus mensajes espirituales decidían, a veces, cosas muy importantes. La mitología griega, con su Olimpo de dioses, entre ellos Perséfone, que pasaba seis meses al año en el inframundo, provocando así el invierno; sin olvidar a Afrodita la diosa del amor y la belleza…

Por todo lo anterior, antes de realizar cualquier ritual hay que cuidar cada cosa que utilicemos incluyendo nuestro cuerpo y nuestra alma, el momento en que lo realicemos, el objetivo para el que lo vamos a realizar, y, por supuesto, qué fuerza vamos a invocar y sentir que nuestra energía está preparada para ello, ya que, así cómo la vida misma, no todas las fuerzas son positivas, ni todas las fuerzas o deidades son, lo que entendemos como “buenas”.

Damos por sentado que, por el hecho de manipular energías, vamos en contra de las “leyes naturales”, como si estuviésemos haciendo algo maléfico. Este es en sí un problema moral, es el primero que nos asalta: ¿esto traerá algún perjuicio a mi vida? Porqué no pensamos que la magia forma parte de la naturaleza, ya que si existe será por alguna razón, mejor dicho nuestra propia existencia forma parte de la magia, nosotros mismos somos mágicos, si la tenemos a nuestra disposición, si formamos parte de ella, es porque tiene que estar formando parte de la vida misma, o la vida misma formando parte de ella, de la naturaleza del ser humano, ya que el ser humano forma parte de la energía universal; de hecho, en magia se utilizan muchos medios naturales, como plantas, aceites, agua, tierra, etc. ¿Acaso en nuestra vida habitual no solemos hacer cosas que nos perjudiquen o que perjudiquen a otros? Las hacemos y de una manera “natural”, como por ejemplo hablar mal de alguien, mentir, robar, drogarnos, etc. Así que lo que hay que tener claro cuando hacemos magia, o cualquier otro acto en nuestra vida, es que tratamos de ayudarnos sin perjudicar, puesto que nosotros formamos parte de ese acto, manipulamos energía y a la vez manipulamos nuestra propia energía, hay que preguntarnos si nos gustaría que alguien hiciera lo que vamos a hacer nosotros, o que la ayuda que vamos a prestarnos la veríamos igual de bien si lo hiciera otra persona. Hay que realizar el acto con bondad, y para tener bondad hay que ser justos, sobre todo con uno mismo, y con su propia libertad, ya que si no es así seremos los primeros afectados. Teniendo todo esto claro, no ya en magia sino en cualquier otro ámbito de nuestra vida, no hay que tener temor a nada.

Del mismo modo que tenemos amigos en los que nos apoyamos en nuestra vida cotidiana, porqué no vamos a tener otro tipo de “amigos”, en los que también nos podemos apoyar, sin olvidar claro está, que no siempre los amigos que creemos tener lo son y otros que quizá no tenemos en cuenta están ahí para darnos su apoyo y ayuda.

De la misma forma que en la vida misma, otro problema de la magia es que no siempre nos apoyamos en la ayuda adecuada, esto nos puede producir un perjuicio, por eso esto está a tu disposición, para saber que usted es su mejor amigo, y tiene que conocer a ese “amigo” que hay en usted, saber de qué manera invocarla, a través de que oración o evocaciones hacerlo, cómo hay que prepararse antes de hacer cualquier ritual, qué útiles y ofrendas hacer, cómo finalizar un trabajo, y cómo interpretar lo que nos quiere decir.
También sin duda, podemos conseguir ciertos objetivos conectando directamente con la energía y el alma de una persona viva, y poder hacer que esa persona cambie cierta idea hacia nosotros, será importante la concentración, también haremos rituales para conseguir contactar con esa energía y poder hacer que cambie una determinada situación en relación con esa persona. Aunque, como ya explicaré más adelante, en la Alta Magia, no son tan necesarios los elementos físicos para conseguir manipular la energía, o contactar con las deidades y que éstas le ayuden en sus propósitos, o con la energía y el espíritu de una persona viva y conseguir manipular la mente. Los practicantes de Alta Magia ya han comenzado a tener conocimiento profundo de ellos mismos, saben bien que forman parte de la energía universal, y que la energía universal forma parte de ellos y saben cómo manejarse para manipularla. Son iniciados en la alquimia, alquimia que, como conocen, antes de nada se debe producir en su interior.

Espontáneamente se dan muchísimos casos de telepatía, que en un determinante momento pueden tener dos personas entre sí, sin dedicarse a la magia o al mundo esotérico, simplemente contactan y se trasmiten palabras. Telepatía que a veces te sirve para avisarse de algo, y cambiar una situación determinada que sin esa advertencia no se hubiese cambiado; por supuesto la mayoría de las ocasiones hacemos todo esto de forma inconsciente, de una manera “natural” pero de alguna forma se manipula una situación predeterminada, entre otras cosas porque parece que olvidamos que la energía es natural, que forma parte del universo, de hecho el universo está compuesto por energía.

Manejar la energía universal en movimiento y a pequeña escala, es lo que hace un mago cuando practica la Alta Magia, ha descubierto que él es parte importante de esa energía universal, y la única manera de poder manejarla y utilizarla para su felicidad, es aprender como unificarse con su “yo” interno, tener la chispa que logre producir un cambio real en su interior, que le hará estar “vivo”, y de esta manera tener la felicidad a su alcance. Un mago es capaz de ponerse en contacto con el ser de otra persona a través de su ser y de dirigir sus pensamientos como si de los suyos mismos se trataran, iniciándola en un nuevo camino. Pero si hablamos de Alta Magia no penséis en un camino lucrativo materialmente, sino espiritualmente. Editado en “Rituals, un camino a la iniciación"

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